Una boda con acento italiano en La Quinta de Jarama

Se conocieron en Miami, pero su historia les llevó a celebrar el gran día aquí, en Madrid, en La quinta de Jarama. Claudia es madrileña, Pascuale es italiano, y quisieron que su boda tuviera un poco de ambos mundos.

Foto en blanco y negro de los novios dándose un beso en los jardines de La Quinta de Jarama

La pedida de mano, cómo no, fue en Italia, y desde entonces todo giró en torno a ese hilo que une los dos países. Por eso, no faltaron los guiños italianos en el cóctel, la música o la fiesta, que convirtieron la celebración en una jornada alegre y llena de estilo.

Una boda para recordar

A las 12 del mediodía del viernes 17 de octubre de 2025, la Parroquia de San Francisco de Borja acogía una ceremonia emotiva y sencilla, rodeada de familiares y amigos. Después, todos se trasladaron a La Quinta de Jarama, donde el jardín los esperaba con una decoración preciosa y un ambiente relajado,

Un cóctel con sabor a Italia

Aunque llovió, nadie quiso moverse del exterior. Bajo el porche y las grandes sombrillas que protegieron a los invitados de la lluvia, añadió, más encanto al día.
Las estaciones del cóctel fueron todo un éxito: Aperol Spritz, Martinis, Campari con naranja, cócteles de champán, y delicias como vitello tonnato, ostras, zamburiñas, langostinos y una barbacoa muy animada.

Colores de otoño en su decoración

El salón se llenó de tonos otoñales, flores frescas y calabazas que daban un aire acogedor y elegante gracias a Marengo. Cada detalle estaba pensado para mantener ese equilibrio entre lo natural y lo festivo.

El tardeo: el alma de la celebración

Tras la comida, la boda fue transformándose poco a poco en un ambiente más distendido. Las mesas altas aparecieron en el jardín, la banda comenzó a tocar y la energía cambió por completo.
El grupo de música en directo creó el ambiente perfecto para disfrutar del tardeo, con una mezcla de temas italianos y clásicos que animaron a todos a bailar y brindar bajo las luces del jardín.
Entre risas, cócteles y conversaciones, los invitados disfrutaron de helados artesanales, palomitas y una barra libre que se mantuvo abierta durante toda la tarde. Fue un momento de desconexión total, donde la celebración se convirtió en una auténtica experiencia compartida.

Cena tipo buffet con estaciones para una noche que no quería acabar

A las 21:30 comenzó la cena tipo buffet con estaciones, pensada para que cada invitado se moviera a su ritmo, probando distintas propuestas gastronómicas y compartiendo momentos entre amigos.
El ambiente se mantuvo vivo, entre velas, música y brindis, hasta que la noche se convirtió en fiesta.

El gran cierre: LA FIESTA

La pista de baile fue el último escenario de un día que lo tuvo todo: emoción, buena comida, diversión y mucha autenticidad. Hasta las dos de la madrugada, la celebración continuó con el mismo espíritu alegre y animado que la definió desde el principio.

Foto en blanco y negro de la novia bailando en la sala de fiestas de La Quinta de Jarama

Una boda que demuestra que las bodas de tardeo han llegado para quedarse: celebraciones que evolucionan con el día, llenas de ritmo, detalles y momentos que se disfrutan de principio a fin.

¿Te gustaría celebrar una boda similar a esta? Contacta con nosotros

últimos Posts