
La historia de Clara y Miguel comenzó hace diez años en un pueblo de Segovia, un lugar lleno de recuerdos donde nació su amistad y donde, con el tiempo, llegó también la pedida de mano.
Cuando decidieron casarse, tuvieron claro que buscaban una finca bonita, bien cuidada y cercana a Madrid.
La Quinta de Jarama encajó desde el primer momento, tanto por el espacio como por las recomendaciones recibidas sobre su servicio y gastronomía.
Aunque el día de su boda amaneció lluvioso, la cuidada ambientación y la decoración lograron crear un ambiente cálido y acogedor que hizo olvidar el mal tiempo.
Clara y Miguel, espectaculares, aprovecharon el zaguán de La Quinta de Jarama para la sesión de fotos de pareja con 35mm.
Clara lucía vestido con abrigo de Lorena O’Campo y zapatos de Ganzitos; maquillaje Nerea Fresneda y peluquería de Ana Decano que mantenían su belleza natural.
Miguel muy elegante con clásico chaqué con chaleco de color claro.
Desde el primer momento, los invitados destacaron la belleza de la finca, su cuidada ambientación y la decoración, que creó un ambiente cálido y acogedor incluso en un día lluvioso. La sensación general fue la de estar en un lugar especial, muy bien organizado y con un servicio impecable.
El cóctel tuvo lugar en el porche, fue uno de los grandes aciertos del día. Gracias a la climatización, el ambiente fue muy agradable, la música en directo se integró perfectamente, permitiendo disfrutar tanto de la gastronomía como del concierto.
«Al haber hecho un cocktail largo, el plato elegido fue el wonton de rabo de toro que estaba increíble. Los invitados quedaron muy satisfechos y les pareció que fue un principal muy original. Los postres alternes nos permitieron compartir y disfrutar más de distintos sabores, lo que también gustó mucho. El salón estaba precioso decorado y todos los detalles oara los invitados se colocaron perfectamente. Queremos destacar que al llegar a la mesa a los novios se nos dejó preparados piezas del cocktail. Además Daniel, el encargado de la gestión de cocktail y banquetes, estuvo especialmente atento a los timings para las sorpresas que teníamos planeadas y salió todo perfecto.»
El salón principal se preparó con mesas redondas e imperial para presidencia decoradas con centros florales, donde predominaban verdes y tonos tierra. Cada mesa incluía copas y bajoplatos de cristal transparente, servilletas con detalles dorados y pequeños guiños cromáticos. La iluminación envolvente, con juegos de sombras y las características lámparas de La Quinta de Jarama, creó un ambiente cálido y sofisticado, perfecto para una celebración tan especial. Como detalle único, trajeron una bandera española para cada invitado que utilizaron con emoción a la entrada al salón.
«Nosotros contratamos a un DJ distinto al que ofrecía la finca. Pero la colocación del candy bar fue perfecta, y necesaria, ¡se acabaron con todas las gominolas!.
La recena perfecta, contratamos sandwiches y mini hamburguesas en la parte salada, que nuestros invitados destacaron lo bueno que estaba (especialmente los sandwiches), además incluimos donuts para la recena dulce.
El servicio de copas salió perfecto, muy rápido y todo el mundo lo destacó.»
Para ellos, su boda fue un día para saborear cada momento, cada emoción y cada persona que les acompañó. No hubo una sola anécdota que destacara por encima de las demás, porque todo el día fue especial. La música, la comida, la iluminación y, sobre todo, la conexión entre ellos hicieron que la celebración fluyera de forma natural.
Su consejo lo resume todo: disfrutar, estar presentes y vivir el día juntos, porque unos novios unidos y felices son la clave de una boda verdaderamente inolvidable.
Muchas gracias a Clara y Miguel por compartir con nosotros sus fotos, realizadas por 35mm, y toda la información de su boda.
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