El día mágico de Adriana y Andrés: una boda llena de detalles

El gran día de Adriana y Andrés estuvo repleto de magia, amor y, sobre todo, una experiencia inolvidable para todos los invitados. Cada detalle fue diseñado con esmero para crear momentos únicos que quedarán grabados en la memoria de todos los presentes.

Pareja de novios sonrientes en una escalera rodeada de hojas en su boda.
 

Una boda inolvidable llena de diversión y momentos especiales, así describen los novios su gran día, desde los preparativos en casa hasta la celebración en la finca que eligieron por su encanto y disponibilidad en septiembre. Rodeados de casi todos sus invitados, quienes disfrutaron tanto como ellos, vivieron un día mágico que quedará grabado en su memoria. Con detalles que sumaron estilo y personalidad, como el vestido de novia de Rosa Clará, el ramo de Elena Suárez, y el traje del novio de Sastrería Corte Inglés, celebraron el amor que comenzó con una propuesta romántica en Londres. Además, coronaron su experiencia con un viaje de ensueño a Japón y Maldivas, recordando siempre disfrutar cada instante del proceso.

El cocktail de bienvenida fue un verdadero espectáculo culinario. Las mini ensaladas en copas, cuidadosamente preparadas con hojas frescas, queso y tomates cherry, se robaron todas las miradas con su presentación colorida y fresca. El tartar de atún con aguacate, servido en elegantes copas, fue otra de las estrellas de la tarde, ofreciendo un equilibrio perfecto entre sabor y presentación.

Por supuesto, la estación de risotto se llevó los aplausos. Preparado al momento en una gran rueda de queso parmesano, los invitados pudieron disfrutar de una experiencia interactiva y un plato reconfortante que dejó a todos más que satisfechos.

Entre las delicias, no faltaron los montaditos de foie con toques frutales, los clásicos pero irresistibles rollitos de anchoa y unas suaves cremas servidas en pequeñas cazuelitas que conquistaron los paladares más exigentes.

Decoración: Jardines y comedor de ensueño
Los jardines fueron el marco perfecto para la recepción. Decorados con guirnaldas de luces, flores en tonos pastel y detalles naturales, crearon un ambiente romántico y acogedor. Al caer la tarde, los invitados se trasladaron al comedor, donde los centros de mesa con velas y detalles en madera añadieron un toque cálido y elegante.

La fiesta: Música y diversión hasta el final
El broche de oro fue la fiesta. Durante la happy hour, los cócteles y la energía de la música hicieron que nadie se quedara sin bailar. Fue el cierre perfecto para un día que celebró no solo la unión de Adriana y Andrés, sino también el amor en todas sus formas.

Sin duda, fue una boda donde cada detalle, desde la primera copa hasta la última canción, reflejó el cuidado y la dedicación que los novios pusieron en su gran día. ¡Un recuerdo imborrable para todos los que tuvieron el privilegio de estar presentes!

Gracias a Adriana y Andrés por esta maravillosa decoración que acentúa la belleza de La Quinta de Jarama.

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